martes, 24 de abril de 2012

ALEJANDRO MAGNO: Mi Lancelot

 Nació el 24 de Abril de 2004, a primera hora de la tarde.Al igual que su hermana y su prima no fué un niño grande, delgadito, pero con la medida de longitud normal. Apenas lloraba por la noche, sólo cuando tenía que comer. Era un tragoncete con unos grandes ojos oscuros de largas pestañas. Pasados los primeros días de los cólicos de lactante, dormía sin problemas y devoraba su comida. Era un chiquitin buenísimo, tan bueno que su madre estaba decidida a escribir de nuevo una carta solicitando una nueva remesa de criatura, pero... Comenzó a andar a gatas, a ponerse de pie y ahí comenzó el derroche de energía, que bendito sea, aún no lo ha dejado.  Su actividad es constante, su fantasía increible, es conocido en todo el colegio por su madera de líder. Es justiciero, no soporta las injusticias y sus amigos son sagrados. Permanentemente tiene una sonrisa en su carita y no le cuesta trabajo extender sus brazos para darte un abrazo.  Es noble, aunque algunas veces saca a relucir su carácter, pero no le cuesta nada pedir perdón si en algo se ha equivocado.  Siempre sale en mi defensa aunque los "ataques" sean por bromas. Yo le llamé cuando nació Alejandro El Magno, porque es magnífico. Le encantan las películas de aventuras: Indiana Jones se reencarnó en él viviendo por toda la casa las innumerables aventuras buscando el Arca perdida. En la actualidad es un pirata del Caribe. Es capaz de inventarse un poema de cualquier palabra, es en definitiva, mi Alejandro. Con esa sonrisa que le caracteriza mirándome me dice " Tata te quiero un montonazo y eres la más guapa del mundo".
Le gusta bailar los ritmos de su época y tiene buen sentido del ritmo. Siempre está contento y se conforma con todo lo que le razones.Es un n iño precioso Los tres niños son preciosos. He tenido una suerte inmensa porque he tenido la oportun idad de verles crecer día a día y de disfrutar del cariño y compañía de los tres.
En mi particular reino de Camelot, Alejandro es sin duda mi Lancelot, mi defensor a ultranza.  Hoy cumple ocho años y celebró con sus amigos la semana pasada, su cumpleaños. Sus mejores amigos son Santi y Angel; son los tres mosqueteros, prestos a defender a cualquiera que interfiera en su amistad. Santi con su permanente sonrisa en sus ojitos azules, de carácter dulce. Angel rubio, el más pequeño de los tres, algo mandonc illo, pero siempre están juntos.  Ojalá esa amistad tan noble y sincera de la niñez, perdure a lo largo del tiempo.
Te quiero mi niño, mi Ale, recuérdalo siempre, siempre. El tiempo corre rápido y poco a poco os hacéis mayores, pero siempre tengo en mi visión vuestras carnecitas sonrosadas de recién nacidos para alegría y disfrute de toda la familia. Felicidades, tesoro.

Alejandro Jones...una de sus caracterizaciones



lunes, 23 de abril de 2012

El valor de la amistad

Hoy es un día muy especial en Catalunya, San Jordi. Tienen la sabia costumbre de regalar una rosa y un libro. Es un pueblo algo desconocido por el resto de España, o quizás han hecho que no les conociéramos a fondo, pero son entrañables y no distintos al resto de los españoles.
Hace poco más de un año,  y por medio de las nuevas tecnologías, "conocí" a un catalan de pro: mi querido amigo Fidel, pero también "conoc í" a su entrañable esposa Pepi.
 Entablamos comunicación y salvo excepciones, lo hacemos a diario y hemos establecido una corriente de sincera amistad.  Nuestra edad nos permite la sinceridad sin tapujos entre nosotros y en los días bajos, que los tenemos, nos consolamos mutuamente de nuestros avatares.   Por nada del mundo perdería esta amistad tan sincera  y duradera en el tiempo.
Hoy, he rec ibido unas rosas de ellos  con verdadera emoción. Es el gran día de ese importante trozo de  la  Península Ibérica y me hacen partícipe de él, y yo lo recibo con todo cariño. No me da tiempo a enviarle un libro, pero vaya mi homenaje hacia ellos con este relato de amistad sincera , hacia ese pueblo culto, mediterráneo con el sello que imprime esa cultura. Poseedor de una lengua propia que defienden a capa y espada y que durante tantos años les fué prohibida, y de ahí ese espíritu batallador de defender sus costumbres, de defender lo suyo por encima de todo.  Cada día les conozco un poco más; nos enfrentaron en algo absurdo durante años, sin ningún motivo porque cada uno tiene su propia indiosincrasia: ni unos son huraños egoistas y tacaños, ni los otros son unos chulos.
¡ Cuánto daño nos hicieron ! Pero por fortuna esa época está ya superada y si somos capaces de comunicarnos con alguien al otro lado del mundo, ¡cómo no vamos a comunicarnos con los nuestros!
Os deseo, Fidel, Pepi una gran Diada, al tiempo que os doy las gracias por contarme entre vuestras amistades. Gracias, gracias, gracias.